jueves, 25 de junio de 2015

Convivir en la diversidad

Trabajar con las diferencias en el aula

La sociedad presenta una realidad compleja y la escuela debe buscar respuestas que atiendan las distintas necesidades.
Respetar los tiempos de aprendizaje de los niños se torna un desafío permanente como así también la metodología elegida para cada caso que lo requiera.


Recordando una experiencia.... Cuando realicé mi Práctica Docente una alumna con capacidades diferentes, acompañada de su maestra integradora, se ofreció a leer el título de una noticia que les proponía para analizar. “Una ballena franca quedó enganchada dentro de una bolsa y lograron salvarla” era más que una noticia con sus elementos de análisis de una pobre ballena en problemas, era el desafío de Valentina de apostar un poco más, de saber que su esfuerzo diario tendría excelente recompensa.
Con alguna que otra dificultad vencida, pudo reconstruir el título de la noticia. Le llevó su tiempo, pero lo hizo. La felicité muy contenta por su logro.
Se presentaba de este modo un doble desafío: por mi parte atender a la diversidad en el aula y por parte de la alumna tener deseos de participar y aprender.

Cuando uno lo vive de cerca, es cuando reaviva el dilema actual relacionado a pensar en una construcción de escuela que no reactive las viejas formas de homogeneización, sino que pueda desarrollar un continente plural, que respete las distintas individualidades, es decir, la diversidad.

Pensar la educación como derecho inherente de la persona, que pueda tener oportunidad de acceder al sistema educativo, permanecer en él y poder egresar con los aprendizajes necesarios.
Desarrollar una escuela inclusiva implica educar con el ejemplo, pensar qué se espera de nuestros alumnos y sobretodo albergarlos en vínculos de respeto que no desmerezcan ni subestimen la diversidad cultural, las discapacidades.

Es de fundamental necesidad un proyecto educativo que preserve la diversidad como valor; la solidaridad y el compromiso democrático como fundamentos de una ciudadanía responsable.
Que no se naturalicen ni se legitimen las diferencias como futuro fracaso escolar. 
Como pilares necesarios necesita de la perseverancia y de la claridad en sus objetivos, para qué quiere formar a sus alumnos.


Es necesario reflexionar sobre la práctica docente y cotidianidad de la escuela asumiendo el compromiso de formarnos permanentemente como docentes responsables.



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