Estábamos en la clase de Taller de docencia III por corregir la tarea cuya consigna fue: “elegir uno de los ejes del nuevo Diseño Curricular de la modalidad Economía y plantear una actividad”. Nuestra actividad consistía en analizar una imagen a través de una guía de preguntas orientativas que le permitirían al alumno relacionarla con los contenidos trabajados previamente y en otro punto, en el cual debían representar la situación opuesta a la que se podía ver en la imagen.
Entre los tres explicamos a nuestros
compañeros y docentes en qué eje nos habíamos basado y dentro de este el
contenido que seleccionamos y que sería para trabajar en cuarto año. Una vez
que finalizamos la exposición las docentes nos hicieron la devolución: “la
actividad está muy buena, pero es muy compleja para los alumnos de cuarto año”.
Frente a esta respuesta, comenzamos a argumentar que los alumnos contaban con
los conocimientos previos necesarios para analizarla, además contaban con
preguntas que orientarían la mirada de los mismos, que sí podían trabajar con
la imagen, en la cual se podía ver claramente la crítica a la que apunta su
autor.
Nuevamente las docentes argumentan
que los alumnos a esta edad no poseen un nivel de pensamiento que permitiría
desarrollar esta actividad en su máximo potencial, que sería una actividad para
trabajar en un nivel terciario.
A la salida de la clase, nos pusimos
a conversar sobre ello. ¿Por qué los alumnos de un cuarto no pueden resolver
esta actividad? Nos cuestionamos… y a
partir de esto pensamos:
- ¿tienen en cuenta los docentes que hace varios años que terminaron sus estudios, las nuevas necesidades de los alumnos de hoy, sus habilidades, sus conocimientos previos?
- ¿Que con el acceso a las TIC acceden a información ilimitada de toda índole?
- ¿Tienen en cuenta que nacieron en la era digital?
- ¿Son conscientes de que ellos se manejan en el mundo de la imagen constantemente?
Firmes en la convicción de que los
alumnos de cuarto con los conocimientos necesarios pueden resolver este tipo de
actividad sostenemos, ¿por qué subestimar a los alumnos? Ellos pueden
sorprendernos en cada momento, y como expresa Raths “la
capacidad de pensar está siempre presente en todo ser humano normal, lo que se
necesita fundamentalmente, son oportunidades para pensar y para examinar los
resultados de dicha actividad”. El problema radica en que los
maestros proporcionen a sus estudiantes oportunidades de ejercitar su
pensamiento de manera efectiva. De allí a pensar en forma crítica, sólo hay un
paso.

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